¿Despertar de la sexualidad?

Delia Solis

Msc. Delia María Solís Solís

Sexologa educadora-Psicopedagoga

desolas2005@yahoo.com

88756859

Durante la niñez, los juegos y las conductas sexuales se dan de manera intrínseca, como herramienta de aprendizaje y exploración personal, psicológica y social del ser humano.

Conforme van creciendo, los cambios en la forma de pensar y ver la sexualidad se relacionan directamente con el medio en el que se desarrollan. Los mitos y tabúes de los mayores los heredan los pequeños y estos los acompañan conforme van pasan los años.

La adolescencia, marcada por una serie de cambios físicos, psicológicos y sociales, representa una de las etapas de la vida más difícil de sobrellevar, tanto para los padres como para los jóvenes. Por razones que todavía no se explican, la adolescencia y los cambios que la marcan ocurren cada vez más temprano en los niños y niñas.

Para la mayoría de jóvenes, la llegada de la adolescencia, es un anhelo importante. De pequeños quieren ser como el hermano mayor, salir de la casa con los amigos, ir solos al colegio, ser más independientes y no depender tanto de mamá y de papá.

Para la mayoría de adultos la adolescencia es una etapa inolvidable, basta con cerrar los ojos para retroceder en el tiempo, y recordar los hechos más relevantes de aquellas vivencias: ¿qué juegos, amigos y actividades son las más importantes?, ¿cuáles eran las mayores preocupaciones y los mayores complejos?

Es probable que al cerrar los ojos, una de las primeras imágenes sea las horas que pasaba en el espejo contemplándose, si es hombre observando la nueva espinilla, si ya creció el bigote o si se lo puede pintar. Si es mujer, también le atormenta la espinilla y además el maquillaje, que tonos usa o como maquillarse la cara para ser más atractiva, eso sin contar el peso, la talla o la ropa que se debe ponerse.

Este comportamiento es común en los adolescentes, forma parte del desarrollo y despertar sexual y la adquisición de “la imagen corporal”. Durante esta etapa “quién soy yo” es sinónimo de “cómo luzco” “cómo me veo” y “cómo me ven los demás”.

Y qué decir de la primera menstruación o “mostruación” como muchas jóvenes la ven, gracias a la influencia familiar. La menstruación, por el contrario debería acogerse como el inicio de una hermosa  etapa de la vida, donde se empezará a experimentar nuevas emociones y sensaciones personales.

Otro aspecto importante que debe superar el adolescente es la búsqueda de  identidad. El camino no es fácil, debe luchar y romper una serie de esquemas, estereotipos o roles sexuales implantados socialmente. Por un lado el varón debe cumplir con los papeles de masculinidad, jugar futbol, ser fuerte, emocionalmente controlados y arriesgados. Las mujeres deben ser dulces, tiernas, bonitas, delgadas y alegres, cualquiera que rompa el esquema es extraño y se ve con ojos de sobresalto.

Una mujer que diga que quiere ser mecánico, se etiqueta de marimacha, un hombre que desee ser cocinero se tacha de amanerado, no pueden romper el esquema puesto en la sociedad.

Este conflicto de identidad genera en los adolescentes un sentimiento acelerado de aceptación. Investigaciones realizadas en los Estados Unidos hablan de que la mayoría de adolescentes que inician la vida sexual a temprana edad lo hacen por un deseo de aceptación y no por un deseo sexual.

Una acción simple para mostrar la masculinidad o femineidad es cumplir con los patrones heterosexuales de los adultos. Es frecuente encontrar a los jóvenes alardear de las conquistas sexuales o de los tragos que se tomó en la fiesta, “entre más tomó más hombre soy”. De la misma manera actualmente una chica que a los quince años no tenga novio es un “bicho raro”.

El sistema de valores sexuales que el adolescente desarrolla se ve marcado por estos acontecimientos, además de los valores familiares, religiosos y del grupo de amigos al que pertenezca. Las  experiencias vividas durante la primera adolescencia marcarán el concepto de sexualidad que madurará en el adolescente hasta llegar a ser adulto.

De la misma manera que un joven aprende que la mentira es la mejor forma de conseguir lo que desea, aprenderán a identificar que representa el sexo para ellos, si un sistema de placer y diversión, una forma de intimar y expresar afecto o algo que se guarda para un momento especial con la persona que se ama.

Como se mencionó anteriormente el concepto no surge de la nada, tiene un marco familiar, social, religioso y de amistades que se interrelacionan originando la definición del joven.

Si el adolescente tiene una buena relación con los padres es frecuente que copie los valores sexuales que expresan los progenitores, si no tiene buena comunicación con ellos  se expresara en rebeldía, copiando los patrones opuestos para demostrar que es independiente.

Hará de la relación un campo de batalla. Todo lo que hagan los padres le parecerá incorrecto,  todo lo que le prohíban lo efectuará con mayor rapidez, tomar, fumar y tener relaciones sexuales serán las mejores armas en la guerra.

Durante este periodo es fundamental que padres, docentes y adultos brinden todo el afecto y cariño que sea necesario, no imponer reglas si no negociarlas y sobretodo  hacer lo posibles para que los adolescentes los admiren.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.