El cementerio del deporte está repleto de estrellas

Alejandro

Alejandro González

Colaborador

La vida está repleta de decisiones, todos los días se viven así, tomando decisiones en cada minuto que pasa (el simple hecho de vivir ya es una excelente decisión). Una de las mayores y mejores decisiones que he tomado en los años que tengo fue practicar karate desde joven y estudiar administración deportiva junto con enseñanza de la educación física, deporte y recreación en mi etapa universitaria. Por ende he estado relacionado al deporte ya hace algunos años y hoy por hoy me desempeño como educador físico y como formador de niños y adolescentes en futbol. En este último ámbito he tenido relación con muchos niños, niñas y adolescentes que en cada partido y entrenamiento trabajan para llegar a ser futbolistas de alto nivel. Lo anterior es un elemento que siempre va a querer cualquier joven deportista, ese que se apasiona por patear una bola, hacer un lanzamiento al aro, dar su mayor esfuerzo en 100 metros planos o los que logran manejar su cuerpo en el aire logrando una rondada única. Sin embargo, en mi experiencia como formador-educador, y de acuerdo a artículos que he leído, he llegado a la conclusión de que existen tres factores que tendrán mucha relevancia e igual importancia en el éxito de un joven deportista. El primero será el potencial del jugador: las posibilidades y habilidades que el joven deportista presenta para dicha disciplina serán fundamentales. Deben ser deportistas potencialmente aptos para aprender, que tengan cierta capacidad de aprendizaje y de mejora día con día. El segundo factor será el deportista como persona: debe ser una persona que se tome enserio sus sueños, sus objetivos y que tenga metas y vaya por ellas, es fundamental que sea una persona integral, que se preocupe por sus obligaciones en los hogares, el estudio en su centro educativo y que sea una persona con un potencial intelectual alto ya que eso repercutirá en su rendimiento deportivo. Está comprobado que una persona con niveles intelectuales elevados podrá tomar mejores decisiones en el deporte que practique y así encontrar soluciones a los problemas que en la competencia se le presenten. El tercer factor es el que más se encarga de lograr que un joven deportista se aburra rápidamente de la disciplina que practica y por la cual muchas estrellas no llegan a brillar, hablo de del papel del entrenador y de la familia del deportista: estos deben tener papeles fundamentalmente diferentes. La familia por su parte debe ser un eje de apoyo positivo en cada entrenamiento y en cada competencia. No debe criticar ni presionar al niño, ayudándole pero sin presionarlo demás. En la familia está una parte importante de la motivación de estas jóvenes promesas ya que con el apoyo de ellos es que el niño querrá ir día con día al entrenamiento, buscando contar sus experiencias positivas y negativas en alguien que le de algún consejo y no en alguien que critique, pida resultados que el niño aún no puede brindar o le exija sobre temas que estos aún no entienden. Los padres y madres de familia deben ser eso nada más, no padres/madres-entrenadores (tipos de padres y madres que dan indicaciones meramente deportivas a los niños, según su criterio). Para formar y aconsejar sobre lo más adecuado por hacer en la práctica deportiva están los formadores (siempre y cuando sean estudiados adecuadamente y con capacidades adquiridas tras leer y llevar capacitaciones que realmente lo formen como profesional)

Si esos tres factores se ven relacionados correctamente y se trabaja planificada y ordenadamente  a nivel de gobierno en cuanto al apoyo al deporte de nuestro país tendríamos un cementerio de deportistas más vacío. Esto ya que muchos también dejan la práctica del deporte por falta de acceso y apoyo de los comités y asociaciones deportivas.

El deporte es un medio, no un fin y aunque por más que se tengan oportunidades y habilidades para ser talentoso y sobresalir en la elite deportiva puede que no se logre, sin embargo el deporte ayudará a tener menos problemas sociales y ayudará a tener personas más solidarias, con mejores valores y más seguras de sí mismas, factor fundamental en la sociedad actual.

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