Decía don Pepe “ese político me salió güero”

Editorial

Durante los últimos procesos electorales el tema ideológico ha sido centro de discusión, la pregunta pareciera ser, es de izquierda, centro o derecha? Descentralización del estado o un estado más cerrado? Es comunista, capitalista o de centro? Son temas que están en boca del electorado costarricense, es tal la importancia que se le da a este tema que los políticos con vehemencia definen su ideología, Otto Guevara con su liberalismo, el PLN son su social democracia, el Frente Amplio con su izquierda radical, en fin en este tema tenemos de todo un poco, pero lo que hoy nos preguntamos es, son los candidatos de estos partidos conscientes del compromiso ideológico que adquieren al postularse para alcaldes, regidores o síndicos? La respuesta es ¡no! solo por citaremos como ejemplo un caso que al fin y al cabo se repite en varios cantones, un candidato a regidor del Frente Amplio ha desfilado en su corta carrera política por el PLN (social demócrata), Alianza Patriótica (centro-izquierda), Todo Por Flores (social demócrata) y hoy para sorpresa de propios y extraños levanta la bandera amarilla de un partido que su líder José María Villalta califica diciendo “somos comunistas a mucha honra” (declaraciones dadas al Florense). Quizás el problema no sea su participación como tal ya que nuestra constitución le garantiza el derecho a participar, el problema radica en que cada partido con sus candidatos nos hacen una oferta y si el electorado cree en ella simplemente los respalda eligiéndolos para determinado cargo, de tal manera si nos ofrecen no más impuestos en buena teoría debemos pensar que sus candidatos darán la lucha para que esto sea así, si nos ofrecen proyectos que favorezcan las uniones del mismo sexo un sector de la población los respaldará, esperando que su representante convierta esa promesa en una realidad, lo que no se vale es que estos oportunistas de la política se cobijen con una bandera que al final desecharan ante la más mínima tentación, candidatos sin bases, ideales, ni principios, vestidos de amarillo, verde o azul porque en su escasa visión solo alcanzan a ver más que la dieta que se embolsarán.

Esto sin duda lesiona la credibilidad de nuestra democracia y resta credibilidad a la ya lesionada imagen de los partidos políticos, pero deja a los que confiaron en esos partidos como dirían nuestros abuelos “mudados y alborotados” de allí el llamado de atención, filtren muy bien los nombres de los que pretenden ser sus representantes, no vaya a ser que como decía don Pepe “ese me salió güero”

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