Aprender a educar con amor en la primera infancia

100 madres, padres y encargados de niños y niñas de las comunidades de Los Lirios, Ceibón, Atlántida, Barrio Quinto, Juan Pablo II, Cristóbal Colón, Limón 2000 del cantón central de Limón, se prepararon, durante cinco meses, y aprendieron sobre alternativas para la educación, disciplina y corrección con niños y niñas de 0 a 6 años sin castigo físico.

Ellos y ellas formaron parte del proyecto “Renacer con amor” de la Junta de Protección a la Niñez y la Adolescencia y la Oficina Local del Patronato Nacional de la Infancia, que además contó con la colaboración del CEN-CINAI, la Municipalidad de Limón, la Universidad Nacional Estatal a Distancia (UNED) y el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS).

Nancy Baltodano, madre que participó en el proyecto, comentó que “este taller me ha enseñado a valorar a nuestros hijos, he aprendido a manejar la comunicación, saber cómo corregir sin violencia, y que cuando ellos hagan algo incorrecto y estoy con cólera, tratar primero que se me baje para corregir”.

Leda García compartió que “nosotros fuimos disciplinados de una forma que no se puede aplicar ahora, que enojados no podemos corregir a nuestros hijos, que hay muchas formas de corregir sanamente”.

Por su parte, Carmen Brooks “teníamos un concepto diferente del PANI, que nos iba a quitar nuestros hijos. Ahora agradezco que nos aclararan”.

La disciplina es aquel conjunto de medidas educativas que proponen normas y límites a los comportamientos infantiles, sin apelar al uso de la violencia y puede incluir formar de castigo.

La disciplina positiva nunca incluye violencia física ni psicológica, cuestiona la conducta nunca la dignidad, ofrece siempre un aprendizaje, la sanción es proporcional y relacionada con la falta, el niño y niña participan, padres y madres definen la norma de previo, la explican e indican las consecuencias.

El castigo físico y trato humillante es una forma de violencia, cuestiona la dignidad de la persona, no hay aprendizaje, no es proporcional al hecho, está basado en el abuso de poder, se impone desde la autoridad, nunca contempla la participación de los niños y niñas, y les ensaña a las personas menores de edad que la persona que debe quererlos pueden lastimarlos y abusar de ellos y ellas.

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