Escolares requieren orientación en sexualidad

Alrededor de 150 profesionales en orientación de primaria, provenientes de todas las direcciones regionales del Ministerio de Educación Pública (MEP), participaron en el conversatorio “Educación afectiva y sexual: diversidades en la infancia. Una aproximación al sentir, pensar y actuar”, impartido por Manuel Arturo Fallas, experto en sexualidad y relaciones interpersonales y académico de la División de Educación para el Trabajo del Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (CIDE-UNA).

Y no es casualidad que los orientadores del sistema educativo público costarricense tuvieran la disposición de reunirse en el auditorio Clodomiro Picado de la UNA, a finales del año pasado, para recibir esta capacitación. Un diagnóstico que el Departamento de Orientación del MEP realizó con orientadores de primaria del país evidenció que el tema de sexualidad era prioritario en cuanto a las necesidades de capacitación de este grupo de profesionales.

“Es importante iniciar desde primaria con el tema de la sexualidad porque es parte del desarrollo del ser humano; hay que trabajar con ellos en prevención desde un enfoque integral, que tome en cuenta a la familia como un elemento esencial”, afirmó   Marlen Vega Araya, egresada de la UNA y orientadora de la Escuela Antonio José de Sucre, en La Uruca, un centro educativo de atención prioritaria, que recibe alumnos de diversas comunidades aledañas, entre  ellas La Carpio, León XIII y alrededores de La Uruca.

Reconoce que el profesional en orientación en primaria puede trabajar el tema de sexualidad desde la parte individual, desde la familia, en atenciones individuales, o incluso en algunas orientaciones grupales, cuando es necesario; sin embargo, no tiene la oportunidad de tratarlo como un tema específico porque –insiste- esto se le ha dejado más a la parte docente.

Para Marlen no  basta con el enfoque “muy básico” y “solo desde la parte biológica” que trabaja el docente en la educación primaria del país, donde no existe un programa integral del MEP en materia de sexualidad.

Y es que para esta orientadora –como para muchos otros profesionales en este campo a lo largo del país- es obvio que los escolares tienen mucha necesidad de atención de necesidades básicas dentro de la sexualidad. “Se manifiesta mucho la falta de información de parte de los padres, ellos no trabajan la parte de sexualidad con los niños”.

Vega cuenta que los menores hablan mucho de embarazo, de noviazgo, de cómo nacen los bebés, incluso los niños de kinder comentan que les gusta su compañerita o compañerito, las mismas relaciones interpersonales… “Hay una gran necesidad de abordar temas en el campo de sexualidad porque se ha dejado de lado la parte de primaria”.

Es por eso que a Vega le satisfizo que en la capacitación nacida de la coordinación entre el DOEP y la División de Educación para el Trabajo –como destacó Germán González, director de esta última- se abordara la parte de la sexualidad infantil.

Hacia el “reino de la libertad”

Kenneth Elizondo, orientador en la Escuela Dr. Ferrace, en Calle Blancos, coincide en que “la necesidad siempre ha estado ahí,  solo que algunas veces, por falta de conocimiento o apertura, por temor de hablar de sexualidad abiertamente del proceso del niño o la niña, se ha dejado de lado, incluso por parte de los programas de Orientación del MEP”.

Desde preguntas como “¿profe, cómo nace un bebé?”, hasta afirmaciones como “vieras que mi mamá y mi papá salieron en la noche y escuché tal cosa”, son inquietudes del menor que –según Elizondo- el orientador debe resolver desde un lenguaje inclusivo y general; “hablar todos el mismo idioma”.

Para Elizondo, el conversatorio a cargo del académico del experto Fallas fue innovador, se dirigió hacia la formación en orientación, la cual se debe mejorar para generar el cambio necesario.

“Los resultados de este conversatorio redundarán en  acciones pertinentes en el trabajo orientador con la población infantil en diversas áreas del país”, aseguró el director de la División de Educación para el Trabajo, German González, quien añadió que de esta forma la unidad cumple con diferentes roles: el de extensión, el de actualización de conocimientos de sus egresados y el de colaborar con el MEP en los procesos de orientación.

La orientadora Marlen Vega, de la Escuela Antonio José de Sucre, espera que este paso interinstitucional permita que se avance hacia la apertura de espacios por parte del MEP en el campo de la atención de la sexualidad infantil.

González sostiene que la idea es iniciar un proceso de capacitación en el tema de sexualidad y diversidad de parte del MEP, que precisamente  arrancó con este conversatorio en coordinación con la UNA, aprovechando la experticia del académico Fallas, quien afirmó que cuenta con información de que ya se está preparando un programa sobre sexualidad y afectividad para la enseñanza primaria.

Para Fallas, es imprescindible contar con un programa de este tipo porque la educación sexual es inherente al ser humano, se aprende desde el nacimiento. En su criterio es importante que tanto padres de familia como menores tomen conciencia de que la sexualidad pertenece al “reino de la libertad”, ya que toda persona tiene derecho a hacer su propia autobiografía sexual que debe ser respetada y no controlada por patrones machistas y patriarcales.

Un programa de sexualidad y afectividad en primaria permitiría que niños y niñas aprendan desde la infancia el respeto a la diversidad y se formen desde el reconocimiento y respeto a las diferencias. “Serán personas más abiertas, más felices, más autorrealizadas, que podrán hablar con libertad sobre su cuerpo, sus intereses, sus temores y diferencias. “Apostar en sexualidad y afectividad es apostar en salud emocional; formaremos seres humanos más capaces de crear mejores vínculos con personas a su alrededor”, subrayó el experto.

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