Un vacío legal que mutila las zonas montañosas de Heredia

 

 

 

 

 

Lic. Verny Valerio Hernández

Alcalde de la Municipalidad de San Rafael.

Heredia.

La zona Norte de Heredia, es posiblemente una de las zonas más hermosas y pintorescas del país, y por el momento es uno de los incipientes destinos turísticos de un día para los turistas nacionales.

“El Monte” -como le llamamos-, tiene su encanto, el frío, el viento, la llovizna, la vista del Valle Central, los riachuelos que nacen hacia el mar, los soditas de comidas típicas, algunos restaurantes y bares de montaña, las callejuelas que a diario recorren los ciclistas y caminantes.

Estos y muchos otros atractivos que podríamos tardar mucho tiempo enumerando, nos hacen pensar a los habitantes de esta zona, que vivimos en un pedacito del cielo aquí en la tierra.

Más allá de lo dicho, hay un elemento característico del lugar, que es la presencia de árboles de ciprés por doquier.

Los cipreses se yerguen majestuosos como vigilantes silenciosos, impávidos y resistentes al paso del tiempo y a la severidad del clima. Se dice que, hace ya algunas generaciones fueron traídos por los antiguos pobladores y pretéritos dueños de estas tierras.

Con los cipreses hemos convivido en paz por mucho tiempo, los hemos admirado y se han convertido en parte del paisaje y del entorno rural, los cipreses han sido nuestros hermanos.

Sin embargo, en los últimos años, hemos visto con preocupación como un día sí y otro también, bajan camiones cargados de troncas de ciprés y poco a poco, las montañas empiezan a perder uno de los elementos que les han dado su encanto.

Muchos se preguntan como es que esto sucede? Pues es sencillo y a la vez difícil de entender, ya que la Ley Forestal en su artículo 28 así lo permite, pues basta la sola existencia de un certificado de origen que acredite que se trata de una especie exógena, -pues como recordarán líneas atrás dijimos que fueron traídos hace muchos años desde lejanas latitudes-; es decir no son especies protegidas. Con el solo cumplimiento de dicho requisito, se autoriza su corta.

Es decir, los cipreses no son especies nativas de la zona y desde el punto de vista forestal son considerados especies invasoras o simples plantaciones forestales, para entender mejor, de acuerdo con la legislación vigente, pareciera representar lo mismo una arboleda o bosque de cipreses que un cafetal o cualquier otro cultivo que se aprovecha y puede cortarse.

Nosotros entendemos que no es lo mismo un cafetal que un cipresal, no es lo mismo un tomatal que un cipresal, ni siquiera es lo mismo una plantación de cipreses establecida para la corta que esos árboles que nos han acompañado toda la vida y que son un símbolo de la zona.

El artículo 28 de la Ley Forestal, tiene un enorme vacío, el cual provoca que, los cipreses entren en una categoría de manejo forestal que sin duda no les corresponde, pues no es lo mismo una plantación forestal, que estos cipreses que se han convertido en el emblema representativo de una zona y parte característica del paisaje rural y posiblemente hasta un distintivo de la región.

Evidentemente, en el pasado esos cipreses no fueron plantados para ser posteriormente cortados para producción de madera, pues se trata en la mayoría de los casos de proliferación natural de la especie en fincas y orillas de caminos. En otras palabras, en la mayoría de los casos, los cipreses son el fruto de la naturaleza.

Se dice que también fueron plantados como tapa vientos, sin duda han cumplido y siguen cumpliendo esa misión.

Ha sido extensa la discusión en cuanto a si los cipreses son beneficiosos o perjudiciales para el ambiente, si provocan o no acidez a los suelos, si secan el agua o no y si limitan la proliferación de otras especies.

No pretendemos ser expertos en estos temas ni entrar en esa discusión, pero lo que sí sabemos -porque lo hemos visto-, es que en esos árboles hay vida, y se han convertido -además de elementos paisajísticos, en parte del ecosistema de la zona, pues en ellos anidan aves decirse de forma ligera que se ven bonitos y que huelen bien, sí también es cierto sin lugar a dudas.

La respuesta sobre el manejo del tema no la tenemos, creemos que merece un amplio análisis y discusión para que como sociedad que ama y protege la naturaleza, busquemos soluciones y puntos de equilibrio entre lo ecológico y lo económico.

Tendremos en un futuro muy próximo que definir si conviene cortarlos o no, tendremos que definir si el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado que incluye el elemento paisajístico -así dicho por la Sala Constitucional-, incluye la protección de los cipreses, tendremos que regular para que en caso que se mantengan los permisos de corta, se incluya la obligatoria sustitución de dichos árboles por especies nativas de la zona, en fin tenemos mucho trabajo por hacer y cada día qué pasa se nos hace tarde.

Por lo pronto, creemos que es necesario el inicio de la discusión seria del tema, y esperamos que el planteamiento del problema que aquí dejamos, sirva de inicio en la búsqueda de soluciones y que de una vez por todas se llene el vacío legal de la Ley Forestal, el momento es preciso y precioso, en pocos meses tendremos nuevas autoridades en el Poder Legislativo, vendrán nuevos diputados y queremos saber quienes de verdad se van a interesar y a ocupar del tema.

De lo que sí estamos seguros es que sean cipreses o sean especies nativas, en la región necesitamos más árboles, porque lo árboles son nuestros hermanos.

2 Responses to Un vacío legal que mutila las zonas montañosas de Heredia

  1. ELIOMAR VARGAS dice:

    Los árboles están en propiedades privadas y sus dueños deciden sobre ellos ya que la ley lo permite. Que son bonitos y los queremos, pues pongamos plata, los compramos en pie y pagamos un alquiler del sitio donde están. Así el.dueño no pierde y la sociedad no los pierde….

    • Rodolfo J. Vieto Morales dice:

      Excelente idea Eliomar. Las externalidades positivas de estas propiedades y recursos privados podrían estimularse (mantenerse) internalizándolas. Compensando a su propietario (pagando) por su uso, bajo consentimiento y a satisfacción de él o ella. De lo contrario estaríamos actuando bajo un enfoque socialista muy peligroso.

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