Las campanas de la Iglesia… Era una misa del recuerdo.

jose leon

José León Sánchez…

Era una misa del recuerdo.

El sacerdote posó la mirada sobre las bancas silenciosas en esta misa dedicada a la memoria de Isabel Vargas Lizano y luego inició la bendición.

Puede que cinco personas de rodillas ante las palabras del sacerdote nos tragamos el silencio.

Un periodista –solamente uno- Alberto Salazar, gerente de un periódico que él trabaja pagando el precio de una cucharada menos en el plato de frijoles que prepara su esposa…

Ahiza Vega Montero, vecina de Villa Flores que recién regresaba de China hasta donde fue a solicitar se incluyese a Sor Juana Inés de la Cruz, en la monumental edición de los grandes autores del Siglo de Oro Español, vecina de nuestro pueblo y ex directora de la Biblioteca Alejandría, Sección de Centro América.

Daniel Corrales, asesor del Ministerio de Educación y este servidor.

El sacerdote conversó con nosotros en palabras humildes y hermosas sobre la vida de esa vecina de San Joaquín de Flores Chavela Vargas…

Alberto Salazar expresó una idea: – Iniciamos el Siglo de la Mujer y el homenaje a Chavela Vargas es de obligación.

La vida de Chavela en San Joaquín posee el olor de las gardenias. Escribí la novela AL FLORECER LAS ROSAS MADRUGARON; como un recuerdo a la mujer-mujer y porque desde los labios de una mujer recibimos la gloria de la vida.

Ya nos lo decía Platón aludiendo a Diotimia la Maestra de Sócrates: “En la mujer habita el alma de la más tenue sabiduría”.

México es famoso por el funeral de sus grandes artistas. Parecía extraño que al fallecer Chavela Vargas en una ciudad que ella llevaba en la frescura de su voz, fuese velada en el Palacio de Bellas Artes y su funeral superó el antecedente de Jorge Negrete y Cantinflas.

“Ella fue una estrella cuyo fulgor iluminó el alma nacional”.

En la oración fúnebre el presidente de México don Felipe Calderón H. en esa forma así lo expresó.

Y México lloró por esta vecina de San Joaquín de Flores como suelen llorar las rosas después del aguacero.

Isabel me solicitó que en la novela fuese NATYELI, un nombre de la cultura zapoteca que significa YO TE AMO. Solía hablar de las culturas indígenas en mucho y más y más. –Pós no más los toltecas de Cholula sabían leer y escribir, llegaron a dominar la matemática mejor que los griegos y escribían libros cuando los habitantes de Castilla ignoraban el arte de leer y escribir.

“no más note usted: conocían el cero lo que desconoció Egipto, Babilonia, Grecia, Roma…”

Ya muy anciana en el lindero de sus 92 años la visité un día para mostrarle el libro sobre su vida

Hice énfasis: – Chavela no es una biografía. Alrededor en la vida del artista, es de mejor calidad el trabajo del historiador, el biógrafo. Nuestra labor es llegar al arte. Sonrió con calidez pues ya estaba en sus últimos meses de vida, no logró leer el libro pues sus ojos estaban ya muertos de tristeza.

Sus enfermeras en alta voz leyeron el libro en dos días. Sus páginas es vida de su vida observadas por mi corazón de poeta.

Me gusta la presentación de San Joaquín. El libro posee tres ambientes, San Joaquín de Flores, Cuernavaca México y Madrid.

La obra da inicio con un video de don Pedro Almodóvar Caballero, el inmenso director del cine europeo.

Para este modesto escribidor es un honor que he de recordar siempre el gesto de Almodóvar de ubicar a la editorial de España, su trabajo tan hermoso de una hora en la voz de Natyeli. Es un sueño que un escribidor difícilmente llega a poseer. En la novela Joaquín es un pueblerito de Heredia “todo lleno de gracia como el Ave María de Gounot”.

El eco de la brisa que recorre el corazón de sus habitantes está entre sus páginas. Una escritora describió San Joaquín en el año de 1939 – “Revista Selecciones”- diciendo que era un río, caserío, cafetales, “con cierto misterio dentro del paisaje del alba y cierta melancolía alrededor de sus tardes vespertinas”.

Al escribir la novela una vez y otra vez solía cerrar los ojos y recordar el viento de San Joaquín de Flores en los tiempos en que florecían las guarias moradas. Chavela solía hablar de su niñez, su primer amor, los cuentos hermosos de San Joaquín de Flores, que nunca más había de regresar a su corazón de artista.

La cita de Alberto Salazar de un embeleso que alguna tarde le dejó en el corazón Chavela Vargas, vecina del pueblo ya anciana vale oro

Escribir un libro alrededor de Chavela Vargas también me fue una labor de dolor.

El poeta, el novelista, el hacedor de cuento anhelamos un par de ojos tibios que se han de posar entre las páginas de la obra.

Puede que también tras el embrujo de las palabras nos sea permitido el confesar cuánto y qué doloroso nos resultó desenvolver el tema.

Jóvenes que llevan en el corazón el anhelo de llegar a grandes en el arte, buscan refugio en eso “sueños”. Desean ser modelos, hermanarse con la radio y la televisión. Y está bien, pero el escritor está en la obligación de narrar cuál es el camino que espera en cada rincón de su vida y… el precio tan doloroso que casi siempre han de pagar.

Chavela abrió su corazón ante el escritor.

Cambia su verdadera impresión por un adjetivo más suave. La verdad es que un mes ante de fallecer cuando preparaba una postrer visita a España me dijo:

-Tu novela está llena de indecencias y la verdad es una mierda. Y agregó: -NO debes de publicarla en tanto yo tenga vida

Tras de la oración fúnebre del señor presidente de México tras de cerrar sus ojos para siempre, el mundo abundó en aplausos. Además de las palabras hermosas del presidente, Televisa, Televisión de España, google lanzaron millones de lágrimas.

La televisión de España recién en una hora de su espacio la recordó a dos años.” Dos años   sin Chavela” con una audiencia de diez millones.

 

Después de rodar el mundo de las penas, de las alegrías ya con dos años adelante para cumplir 90, he buscado refugio en esta tierra de Chavela Vargas.

Comparto con los juaquineños el aroma de sus aires, el murmullo de los vientos, la belleza del ambiente y la sonrisa de sus habitantes.

De tarde en tarde comparto un café con el director de este periódico y solemos escuchar un disco de Chavela

Y ahora qué?

El libro – nuestro libro- de Chavela ya circula por el mundo. El poema de Julieta Dobles que Chavela hizo famoso en la tierra, es musitado con ensoñación.

Alguna noche camino por estas calles alrededor del parque, un murmullo de luna llega hasta mi corazón en una ola de tiempo y de recuerdo.

La oración del sacerdote en la iglesia todavía es un rumío que se alberga en mi alma.

Y es seguro que don Alberto Salazar tenga razón. Este es el siglo de la mujer y nuestra modesta poesía debe y tiene que servir en algo.

Quizás sea tan solo reír y llorar como solía reír y llorar el personaje de mi novela Isabel Vargas Lizano

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.