Un sindicalismo sin espíritu y ética ‘país’ se convierte en una pandilla de delincuentes

 

 

 

 

 

Opinión

Por Frank Ruffino

poetafrankruffino@gmail.com

El sindicalismo tico no atesora un ápice del espíritu histórico de estos justos movimientos sociales, se ha convertido en un inquietante y atrevido monstruo de varias cabezas con aires de agrupación terrorista al afectar severamente al pueblo, y hasta realizar amagos de linchar al Presidente de la República Carlos Alvarado Quesada, tras sitiar ayer el Teatro Nacional, bastión de la cultura costarricense.

Estas organizaciones sindicales se constituyen en cúpulas de burócratas corruptos, degenerados y desvirtuados, sólo deseosos de tanto o más poder político y económico que el ejercido por los partidos políticos cuando estos colectivos detentan el poder. Por supuesto, estos grupúsculos tampoco están dispuestos a ceder, lo que significa luchar hasta las últimas consecuencias a fin de no perder sus obscenos privilegios abusivos y burgueses gozados por miles de empleados públicos (no sólo son los pensionados y asalariados de lujo) que en nada corresponden con la justicia social y la defensa de los derechos básicos de los trabajadores que falsamente pregonan oscuros líderes de estas desfasadas organizaciones

Señores sindicalistas, enemigos de Costa Rica: Ya estas conquistas elementales se ganaron hace muchas décadas con sangre y sudor, no vengan a representar el maldito papelón de izquierdistas o comunistas defendiendo a un pueblo democrático y educado, ¡descreído de esas patrañas ideológicas! ¡Por el bien de Costa Rica renuncien si aún guardan un poco de vergüenza y temor a las consecuencias judiciales que podrían ejercerse contra ustedes, porque en otra nación más civilizada y de derecho estarían presos, esto por boicotear y sabotear aquí las instituciones públicas, paralizar el resto del país e incitar indirectamente a las pandillas de delincuentes creando un caos sin nombre de irrespeto a la propiedad y a la vida de todos los costarricenses!

Porque es desconcertante el hecho de que en un país republicano y civilizado unos cuantos gremios hagan a su antojo, y con pasmosa libertad e impunidad transgredan los derechos básicos (libertad de tránsito, de expresión -prohibiendo el trabajo de periodistas que cubren sus violentas marchas-, de educación, de salud puntual y de justicia expedita, de trabajo…) y por ello inalienables de la mayoría de los ciudadanos a quienes no representan creando casi un escenario de guerra en nombre del pueblo que más bien los repudia.

¡El país requiere ya ponerle freno a este monstruo retrógrado, ignorante, antidemocrático y violento del ineficiente sindicalismo tico que padece una profunda e irreversible crisis existencial e histórica!

¡Larga vida al Solidarismo y a la genuina justicia social de todo un pueblo trabajador y deseoso de vivir en paz! ¡Viva el noble pueblo de Costa Rica, ‘que vivan siempre el Trabajo y la Paz’!

 

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