El precio de nuestros valores

 

 

 

 

 

Alberto Salazar Argüello

El Florense

Hace ya bastante tiempo hemos venido llamando la atención sobre la perdida de los valores en nuestra sociedad, somos conscientes que esta pérdida de valores se ha venido experimentando durante diferentes momentos históricos de la humanidad, en el pasado hablar de una madre soltera, un cura con hijos, un divorcio, era motivo de escarnio hoy a pesar de la resistencia a tocar estos temas podríamos hablar de parejas del mismo sexo, agresiones, muerte, robos o desfalcos en la administración pública, partiendo de lo anterior podríamos decir que sea el momento histórico cual sea el ser humanos fácilmente pierde su rumbo y con facilidad cede ante la tentación.

Entonces todo pareciera indicar que esto no es más ni menos que una lucha diaria entre el bien y el mal, donde el mal estaría representado por el narco traficante, las personas chismosas, el licor, el robo, la codicia, y cuanta tentación se le presenta a diario a los terrícolas, pero por otro lado tenemos el bien o las buenas costumbres que según nos han enseñado estaría representa por la conciencia de cada quien además de instituciones religiosas que domingo a domingo predican el amor, la unión y la misericordia.

El problema de toda esta historia es que en los últimos tiempos los representantes del mal y los del bien como decían los abuelos “se hicieron una mancuerna” “son compinches” con diferentes puntos de vista predican con un podre testimonio de vida, divisiones, maldad, mentiras, calumnias, difamaciones y codicia, hermanos que se supone deberían motivar a la comunidad pero al final no son más que vulgares mercaderes que actúan motivados por la conveniencia defendiendo las actuaciones de  personajes que periódicamente destina una buena y jugosa partida para que estas oscuras personas dispongan a discreción de recursos que en ocasiones son provenientes de los impuestos que cada vecino paga mes a mes.

Claro tampoco es que nos vamos a escandalizar por estos testimonios, seriamos ingenuos recordemos que en el pasado el propio Apóstol Judas “vendió” a su Maestro, entonces que no harán estos simulacros de pastores? Miserables que juzgan sin conocimiento, que exigen ¡respuestas¡¡¡¡¡ cuando ellos no son capases de rendir cuentas por los recursos públicos? Dividen, marginan, mostrando su lado homofóbico cada vez que pueden, con sus acciones son acreedores de aquella lapidaria sentencia del Maestro de Galilea “Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, se muestran hermosos, más de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad” (Mateo 23:27)

En nuestro caso personal estas actuaciones no desmotivan nuestra fe, pero es preocupante los miles de parroquianos que año a año pasan a formar parte de los que no pertenecen a ningún grupo religioso que por esta decisión quedan a mercede del mal, entonces a pesar de todo creemos importante el estudio de las escrituras, el compartir y el acompañamiento, sin importar si son católicos o evangélicos no podemos negar que permanecer unidos a alguna institución religiosa fortalece el espíritu de manera que mediante el acompañamiento sembramos esperanza y compartimos sabiduría para lograr librar la batalla diaria a la que nos enfrentamos.

 

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