Historia Florense “TOBIAS BOLAÑOS PALMA”

Sergio Barquero y revisión de R. Bolaños.

Nace en San Miguel de Santo Domingo de Heredia, Costa Rica el 1 de noviembre de 1891 y muere en San José, Costa Rica; 19 de octubre de 1953 (1).
Fue el primer aviador graduado costarricense, estudió aviación en Francia, luchó en la Primera Guerra Mundial, condecorado en varias ocasiones , primer costarricense que vuela en cielo de ese país el 19 de diciembre de 1929, sentó las bases de la aviación en Costa Rica, reconocido por su valentía, servicio y patriotismo.

Sus padres Francisco Bolaños y Luisa Palma, ambos campesinos, fue el segundo de diez hijos. A pesar de su humilde descendencia, sus padres procuraron que sus hijos recibieran educación escolar, Tobías asistió a la Escuela de Santo Domingo, donde fue un destacado alumno, por ello a Tobías se le concedió una beca para estudiar en el Liceo de Costa Rica, apoyado por don Roberto Brenes Mesén, gran prócer de la cultura en Costa Rica.

Su infancia y adolescencia transcurren con normalidad, hasta que en 1912 la tranquilidad del pueblo fue alterada por el vuelo de una gran ave con sonido estruendoso. Fue hasta ese año cuando los costarricenses lograron ver a un aviador surcar el cielo capitalino en una nave que había llegado por barco a Limón, totalmente desarmada, perteneciente al piloto estadounidense Jesse Seligman, quien vino a dar un espectáculo aéreo, a pesar de haber tenido contratiempos, ya que la primera vez que intentó volar el fuerte viento lo derribó, algo que caracterizó muchos de los primeros vuelos en nuestro país debido a la falta de la tecnología y experiencia en nuestros suelos.

Para ese entonces Tobías se sentía atraído por estos aeroplanos. Mientras cursaba su último año de colegio, llegó a Costa Rica el célebre aviador francés Marius Tercé de 24 años de edad, Tobías interesado en aprender aviación conversó con Tercé, ya que en Costa Rica no encontró apoyo para aprender, Tercé se ofreció a enseñarle en Francia, por lo que Tobías apresuradamente pidió ayuda a su profesor Brenes Mesén para poder finalizar sus estudios de forma anticipada. El 18 de setiembre de 1914, Tobías se trasladó a París, Francia, donde por desgracia suya, el piloto francés le dio la espalda. Tobías Bolaños consiguió ayuda del Marqués Manuel María de Peralta y Alfaro, embajador costarricense en ese país, obteniendo un certificado como piloto mecánico.

Para ese entonces, Costa Rica pasa por una seria crisis económica, ya que Costa Rica se ve afectada indirectamente por el inicio de la Primera Guerra Mundial, por lo que el gobierno del presidente Alfredo González Flores suspende toda ayuda económica a Bolaños. Como fue característico de Tobías, su esfuerzo, coraje y valor, además de la necesidad de no morir de hambre, lo llevan a enrolarse en el ejército francés, donde se entrena en aviones de guerra.

Para inicios del año 1915 Tobías Bolaños sirviendo en el ejército francés, es herido en un brazo por una bala que penetra su avión, durante su recuperación, su valentía le hizo ganar un lugar en la escuela de aviación militar de Pont-Long en Pau al sur de Francia. Tobías se destacó por ser un excelente aprendiz de piloto, por su ofrecimiento para probar nuevos diseños de aviones, un 16 de agosto de 1915 faltando de quince días para graduarse como piloto, Tobías sufre un accidente al poner a prueba un avión tipo Moranne, por cuyo accidente se le amputó su pierna derecha, (se dice que su pierna fue enterrada con honores en Francia). Por ello fue contratado en la escuela de aviación, donde continuó piloteando y fue condecorado por el gobierno francés.

Antes de finalizar la guerra, regresa a Costa Rica un 26 de mayo de 1917, con una condecoración y una pensión vitalicia del gobierno francés, además de una pierna de palo. En sus primeros días de estancia en el país, Tobías busca a Anita Azofeifa, su novia, quien había dejado para irse a Francia sin despedirse, con quien finalmente se casó. Para ese mismo año el General José Joaquín Tinoco Granados le otorga una posición honoraria en la milicia costarricense. Pero realmente su único deseo era poder seguir piloteando, algo casi imposible debido a que nuestra milicia no poseía aeroplano alguno, razón por la cual puso sumo interés en los jets “Yankees” de Panamá. Posteriormente Tobías se dirige a la Zona del Canal de Panamá donde trabaja como piloto para una empresa Norteamericana.

Continuara en nuestra próxima edición…

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