Los bosques en vivo VS los bosques virtuales

Alejandro González Madrigal

Educador físico

Gestor Deportivo

85329630

ale_goma04@hotmail.com

En la actualidad se han dado cambios en muchos ámbitos, los cuales han venido a modificar los estilos de vida de las personas que, sin analizarlos ni cuestionarlos, los han tomado y adoptado como propios. Cambios que se han creado por personas que dicen interesarse en el bienestar de sus consumidores, a quienes les logran vender una idea atractiva y novedosa de algo que ellos creen que se pueda necesitar para vivir mejor.

Se dan cambios en ambientes como el hogar, en la la estética, para el jardín, para el trabajo, en medios que se usan para comunicarse con otras personas y hasta han logrado llegar al sector educación. Esto último hay personas que lo ven de manera positiva, tomando como referencia el acceso a la información tan fácil que la tecnología brinda, donde en solo unos minutos es posible acceder a  ciertos datos, los cuales en el pasado se necesitaban horas para encontrarlos en libros o preguntándole a expertos en el tema. Sin embargo es esa facilidad la que ha venido a limitar a muchas personas, incluyendo niños y niñas, las cuales accediendo a las páginas del internet dentro de sus hogares logran realizar cualquier trabajo que en sus escuelas se les deje. Se busca que aprendan de biodiversidad, de flora y fauna, de los climas de la región en que viven y de cómo ayudar a la reforestación del medio mediante imágenes que les transmite una computadora (siendo esta un medio ya algo antiguo el cual se “tiene” que ir cambiando pronto por tabletas para estar en lo moderno). Con esta situación se puede observar cómo se limita a la niñez a salir al mundo exterior de sus escuelas y casas, donde puedan conocer, observar, oler, tocar y pensar por sí mismos lo que están presenciando. Al llevar a una niña a un bosque o montaña se le puede enseñar cómo puede ayudar a la siembra de árboles y que con la experiencia vivida por ella se haga consciente de lo importante que estos son para el bienestar del planeta y de la vida misma, pero ¿cómo se le puede llevar a eso pidiéndole que pegue unas cuantas imágenes bajadas de internet en un pedazo de papel y lo llegue a exponer frente a sus compañeros? Es posible llevar a un grupo de estudiantes a que conozcan el entorno donde viven animales silvestres, que conozcan por ellos mismos su habitad, su forma de vida, de lo que se alimentan y que logren escuchar por sus medios los sonidos que hacen los animales para comunicarse entre sí y que vean como el mismo ser humano les va eliminando sus terrenos de vivienda. Lo anterior es mejor que tener a ese mismo grupo de niños sentados en un aula de cuatro paredes reproduciéndoles, a través de un teléfono celular, los sonidos onomatopéyicos modificados y hablándoles sobre los mismos.

Son muchas las razones por las cuales esos cambios se ven incluidos en el sector educativo actual, donde es preferible que el niño aprenda en su casa de forma individual a que puedan jugar, socializar y aprender críticamente con sus compañeros en zonas rurales donde puedan observar la realidad, de la cual forman parte. Lamentablemente por la limitación de los reglamentos actuales que presentan procesos burocráticos extensos y extenuantes es que esas giras educativas son casi nulas, limitando a la poca cantidad de profesores que si desean realizarlas y tachándolos posteriormente de “vagos y vagas” por el hecho de querer hacerlas en tiempo lectivo y no cumpliendo con la educación que se dicta debe darse en el aula.

Es a esto lo que se ha llegado por medio de los cambios que se mencionaban al inicio y de lo cual algunas personas que están al cargo se han aprovechado. Han llevado a que se eduque, se juegue y se aprenda de forma individual, sin que se puedan hacer preguntas a personas con las que se pueda compartir y que lleven a formar un criterio propio, limitando a que se le hagan únicamente a la pantalla de al frente donde ya “todo está escrito”.

Si bien es cierto que en los centros educativos esas enseñanzas se han visto limitadas, en los hogares también pueden y deben darse. Compartir en familia con viajes y paseos a zonas rurales, ambientes naturales o parques nacionales es más educativo que llegar a pasar horas en los centros comerciales cada fin de semana y termina siendo más saludable por la actividad física y psicológica que se realiza. Estos cambios pueden combatirse de forma positiva para una enseñanza de calidad, pero esto se dará cuando se deje de ver menos para el norte y más para el sur o, aún mejor, para el centro propio.

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