Colombia gana el no desde la perspectiva de un colombiano en el extranjero y del derecho humano

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Jean Paul Marín Fonseca

Estudiante de licenciatura en derecho.

Antes de adentrar en el tema en concreto, realizare una breve reseña sobre el nacimiento e historia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, grupo  alzado en armas   denominado en siglas ‘’FARC’’ cuya autoproclamación es el ejercito del pueblo, este grupo al margen de la ley nació en la década de los años 60, motivo de las discordias políticas que se presentaban en ese entonces entre grupos políticos liberales y conservadores cada uno con ideologías totalmente contrarias y que ello conllevo a la sociedad colombiana a una división total dando como resultado el nacimiento de la guerra en Colombia.

El pueblo Colombiano el pasado 2 de octubre mediante el mecanismo constitucional ‘’Plebiscito’’ regulado en el artículo 159 # 16 de la Constitución Política Colombiana dijo NO a los acuerdos de paz que se vienen desarrollando desde el año 2012 en la ciudad de Oslo Noruega y en la Habana Cuba, los colombianos en un porcentaje de 50.21%  se impusieron a los del SI los cuales obtuvieron un 49.78% para la no rectificación del proyecto de ley, el cual evidentemente había cumplido con todas las etapas del proceso de desarrollo y que había sido firmado por el presidente Juan Manuel Santos y los máximos jerarcas de las FARC la razón y fin del plebiscito desarrollado fue por la magnitud del impacto social que podía llegar a causar el mencionado acuerdo.

Si analizamos desde la perspectiva de los derechos humanos, es totalmente inconcebible que el pueblo Colombiano olvide un conflicto de más de 60 años en virtud de una serie de pretensiones que a criterio personal no fueron de manera bilateral sino que fueron impuestas estructuralmente por las FARC, a mí criterio  un estado social  de derecho donde la justicia premia  que se le aplique indulto y amnistía a un grupo delictivo que en las últimas décadas ha dejado más de 360.000 mil víctimas es totalmente imposible así como lo es por parte del estado Colombiano negociar ´´La Paz´´ sin que haya una justicia y  reparación integral a las víctimas directas del conflicto, a eso no le podemos llamar Paz y Justicia que son los emblemas de un estado democrático de derecho como lo es Colombia.

Ahora si lo vemos desde el punto de vista político, es imposible que el grupo armado Las FARC entren a ocupar doce curules como las que eventualmente les prometió el estado Colombiano y posterior a ello convertirse en una fuerza política, si lo analizamos y comparamos entre los dos ordenamientos jurídicos tanto el Colombiano y el Costarricense las únicas maneras de participar en política son mediante los partidos políticos, no obstante a ello sin haber cometido delitos de lesa humanidad y otros requisitos que expresamente establecen las leyes para los diferentes países.

Como último punto que considero relevante  para la decisión del NO por parte del pueblo Colombiano, es que con la desmovilización de este grupo armado, se les otorgaría un beneficio económico de arranque  para reivindicarse a la sociedad de 2.000.000 millones de pesos colombianos equivalentes a 369.000 mil Colones y una mensualidad por dos años de 900.000 mil pesos equivalentes a 168.000 mil  Colones para que cada uno despliegue proyectos personales y se desarrolle dentro de la sociedad como una persona de bien,  si lo analizamos desde la perspectiva subjetiva de un trabajador colombiano en donde el salario mínimo vigente emitido por el Ministerio de Trabajo en Colombia  lo encontramos en 686.000 mil pesos es aquí donde es menester plantearse la siguiente incógnita ¿qué beneficio estaría otorgando ese acuerdo a la sociedad colombiana, o más bien la esta devaluando para beneficiar al sector guerrillero? A eso no le podemos llamar paz y justicia sino más bien injusticia moral en  donde un derecho consolidado como la remuneración laboral se esté viendo inferior al beneficio económico  que se le va realizar al sector guerrillero.

Desde la perspectiva internacional, no entiendo subjetivamente como un acuerdo de paz que violenta todo tipo de derechos sea bien visto ante los ojos de los diversos entes internacionales, no es que los que decidimos negar la ‘’Paz’’, no  la anhelemos, solamente que con las promesas y peticiones que se están estipulando de inicio no son las que un estado democrático y todo un pueblo que ha sufrido tanto merece tener.

Agradecimientos al master en derecho penal John Jaime Santana.

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