Ética Sobrevalorada

Alberto FF

Alberto Salazar Arguello

Gerente del Florense

Desde que la corrupción se volvió una característica incrustada en la piel de muchos políticos, y de aquellas personas que en general no les importa alimentar el lado oscuro de la sociedad costarricense, la ética se volvió una premisa reciclada en los diferentes partidos políticos y diversas organizaciones, (mal) usada tan solo para justificar una exigencia humanista y quedar bien ante los ojos de la opinión pública.

Es por esta razón  hablar de ética a los costarricenses resulta un discurso tan poco creíble como el de “los comunistas comen niños” o que “estos mismos comunistas reparten todas las riquezas por igual en su nación”. La cruda realidad es que el hablar de valores se desvirtuó, perdió su valor en el transcurrir del tiempo debido a que quienes profesan la ética, son quienes más saben la teoría, pero al mismo tiempo son quienes menos la practican.

Y no, no mal entendamos, la ética y los valores, los principios de solidaridad y ser “Pura Vida” que nos caracterizan a los ticos no está mal, y estos son de gran valor para nuestra idiosincrasia costarricense, en tanto sean puestos en práctica y todo lo que hagamos lo ejecutemos con honestidad. Porque la calidad moral de una persona no se mide por lo que dice, sino por sus acciones y testimonio de vida.

Entonces, en este sentido es el actuar con honestidad una clara señal de si, una persona tiene autoridad moral o no, para hablarle de valores al pueblo, y proponerles acciones para mejorar los problemas que enfrentan las comunidades de nuestro país. Es la honestidad, el valor que habla por sí solo de una persona, que demuestra la clase de obras que realiza y los sacrificios que está dispuesto a hacer por el bien común.

La ética, solo recobra su valor a través de acciones honestas y desinteresadas, que reflejen la sinceridad y el corazón con el que las personas se incorporan a una organización, la fe que estas personas tengan en la sociedad y cuanto esfuerzo pongan en construir un mejor mañana para la mayor cantidad posible de personas.

El demostrarle la autoridad moral a la sociedad no consiste en prometer y proponer hacer bien las cosas, consiste en exponerle a la sociedad un historial de vida y de acciones intachables, donde ni siquiera el peor de los enemigos tenga una sola prueba en contra, ya que todo lo que se hace con honestidad y lealtad al bien común no tiene posibilidad de ser transformado en algo negativo. Actuar con honestidad y con dignidad es devolverle el valor a la ética.

 

One Response to Ética Sobrevalorada

  1. Solón Armando Murillo dice:

    Muy buen comentario. No sé si es generalizado o dirigido a alguna situación actual y especial; pero por si acaso, el partido en el gobierno está haciendo una cosa muy diferente a lo que ha venido predicando acerca de la ética y la moral. En ellos se está cumpliendo aquello que dijo Jesús: “Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.” Mateo 23:3

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