Una gladiadora por los derechos de la mujer y los niños

Homenajeada por APROMUJER

Xinia Bustamante C

Para El Florense

Ana Tomasa Palacios Martínez es una mujer de armas tomar, es sobreviviente de la violencia intrafamiliar, vida marcada por una historia de superación y de lucha por los derechos de las mujeres y la niñez. Es un ejemplo de trabajo y valentía, enfrentó y superó los obstáculos sin dejar caer sus brazos. Siempre decidida en alcanzar sus sueños, nos muestra que cuando se quiere, se puede. Su infancia rebelde la llevó a las calles. A los 9 años dormía bajo el muelle junto con otros menores. Su padre, un reconocido abogado, nunca la reconoció. Nació producto de una violación que su madre sufrió cuando trabajaba en la casa de su progenitor. “Mi mamá fue echada luego de ser violada. Tengo hermanos que no saben que existo”  “Vivía con mi abuela Rosalía Palacios, pero ella nunca pudo conmigo, me gustaba la calle y los novios”. A sus 12 años ya tenía una relación de pareja y a los 14 años tuvo su primer hijo. Para cuando tenía 22 años, habían nacido sus cuatro hijos. Su compañero la dejó cuando estaba embarazada de su segunda hija, se marchó a Golfito a trabajar en la bananera. Pero Tomasa no estaba dispuesta a dejarlo ir y a los 15 años fue tras él. “Tomé una lancha que parecía el Arca de Noé, para llegar hasta Golfito, en busca según yo de mi amor. Mi mamá me acompañó”. Pero la vida que llevaba Tomasa era tormentosa, su esposo era un alcohólico, drogadicto agresor. Aun así, Tomasa lo consideraba el hombre de su vida y por ello soportaba sus golpes que muchas veces la llevaron al hospital, hasta que un día, a sus 36 años, un evento le dio un giro a su vida. “Un día mi hijo se cayó de un palo y se quebró. Lo llevé al hospital y estando ahí dije si acaso existe Dios, que me cure a mi hijo y yo cambio; al otro día, mi hijo estaba caminando. No me di cuenta que hice un pacto con Dios. Yo no creía en nada”. “desde ese momento decidí, no tomar licor y dejar a mi pareja, a pesar de que lo amaba, mis hijos estaban de primero y quería un futuro diferente para ellos”

El camino fue duro. Tomasa solo tenía tercer grado de escuela, pero estaba decidida a darles educación a sus hijas e hijo, para que no pasaran hambre, que fueran personas de bien y que no sufrieran humillaciones como ella. “Nadie me quería dar trabajo, en su lugar me ofendían”, dijo Tomasa. Pero hubo una persona que le tendió la mano, don Memo Ulloa Varela, quién le buscó trabajo como policía. Otras dos personas que le apoyaron para que siguiera laborando como policía en los siguientes gobiernos, fueron don Claudio Mora y Carlos María Chajú Calvo.

Tomasa sabía que para avanzar   era importante estudiar, así  que terminó la primaria y luego  continuó con el colegio. Su madre cuidada sus hijos mientras ella trabajaba y estudiaba. Cuenta que en la época de policía sufrió acoso sexual por parte de los superiores, que la obligaban con amenazas de enviarla a trabajar lejos de su familia. “Yo no podía perder mi trabajo ni dejar sola a mi madre con mis hijos”. Tiempo después tuvo oportunidad de pertenecer a una organización de alianza de mujeres, que la capacitaron y le enseñaron a valorarse como persona y como mujer. “Aprendí a no permitir las agresiones de los hombres”. Este aprendizaje marcó una nueva etapa en su vida. “Me motivé y empecé a trabajar en el tema de los derechos de las mujeres”. Participó en marchas junto con doña Margarita Penón y doña Alicia Vega, en la lucha por la Ley de Igualdad Real. “Ellas me pulieron para continuar defendiendo a las mujeres víctimas de la violencia de sus parejas” “Muchas veces tuvo que luchar con jueces para que metieran a la ju cárcel a los agresores” “Recuerdo una pelea en los tribunales con un juez porque no quería meter a la cárcel a un padre que había violado a su hija e intentó hacer lo mismo con otra”. Tres veces fue amenazada de muerte por agresores. “Un tipo llegó a mi casa con machete en mano amenazando que me iba t a matar, pero yo no estaba. Al otro día, caminando por la calle  lo vi venir en bicicleta, cuando lo tuve de frente, le di un golpe certero que lo mandé al suelo y hasta ahí le llegó lo valiente”. Hace 8 años Tomasa se pensionó y decidió retomar un sueño que había postergado, estudiar derecho, es aso como en julio pasado recibió su título de abogada en la Universidad Castro Carazo.

Tomasa tiene una inagotable energía que invierte en obras solidarias. Desde 1990 cada año en navidad recoge juguetes para niños pobres de Golfito. “me voy montaña adentro, a buscar los niños que no tienen nada”  pero además Tomasa fue Gerente de COOPEATRAGOL, integrada por 23 jóvenes que jalan la mercadería en carreta en el Depósito Libre de Golfito. “A 10 muchachos los puse a estudiar, algunos están hoy en la universidad y unos son profesionales”.

Actualmente es gerente de CoopeReina R.L., integrada por 23 mujeres que se dedican a cultivar árboles. Tienen un proyecto de sembrar ostras y de crear un centro de acopio de reciclaje, Tomasa es una persona plenamente feliz, con una maravillosa familia que la apoya. “Llegué a Golfito a dormir en una cama de resortes salidos y cartones, piso de tierra, con dos ollitas para cocinar en una improvisada cocina de piedras. Hoy tengo de todo. Estoy agradecida por tantas bendiciones recibidas de Dios.

Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Google Plus
Share On Linkedin
Share On Pinterest

One Response to Una gladiadora por los derechos de la mujer y los niños

  1. seidy ceciliano dice:

    e tenido el privilejio de conoser a doña tomasa, es un verdadero ejemplo de muger.es un honor poder compartir con mugeres como esa ya son pocas las que quedan, vengo de un hoger muy paresido y tuve la suerte de ser policia aunque en mis tiempos no eramos tan peseguidas por nuestra condicion de muger si sufrimos acoso y pesicución.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.